¡Buenos días, buenas tardes y buenas noches!
Otra entrada más para leer nada más verla o para abrir en pestaña en segundo plano y leer cuando estéis esperando a alguien impuntual por ejemplo (también puede ser que seáis impuntuales por estar leyendo esta entrada lo cual quizás podría ser motivo de peso de disculpa).
Aunque quede relativamente poco para las navidades y en el título aparezca la palabra juguetes…nada más lejos de la realidad a no ser que la aprovechéis para pedir alguno de ellos en caso estrictamente necesario como no.
En los últimos años se ha avanzado mucho en materia de entrenamiento reflejándose en una mejora del rendimiento de los deportistas debido a múltiples factores como son una mejor nutrición del deportista tanto antes, como durante y después, la recuperación a través de distintos métodos (algunos son más viejos que el hilo negro o al menos igual), una mayor y mejor monitorización de la carga y control del entrenamiento, mejores materiales como pueden ser las zapatillas, bicicletas, componentes, la ropa… muchos muchos motivos la verdad que ayudan a que cada día se rompan barreras que hace años eran impensables en el deporte profesional.
En algunas de esas mejoras han ayudado y mucho (que no es lo mismo que han logrado) los avances en tecnología que han permitido que aparezcan diferentes dispositivos e implementos como los pulsómetros, potenciómetros, analizadores de lactato, NIRS (espectroscopia de infrarrojo cercano), relojes o ciclocomputadores inteligentes, parches de glucosa, anillos para conocer entre otras cosas la variabilidad de la frecuencia cardiaca o HRV, etc. etc
El melón que voy a abrir es el siguiente y sobre todo cara a los deportistas no profesionales que somos la mayoría: ¿son imprescindibles? ¿los necesitamos todos? Realmente no hay una respuesta única y hay muchos matices que son en realidad el objetivo de esta entrada.
En primer lugar, antes de invertir el dinero en cualquiera de ellos hay que tener claro para que sirve cada uno y en función de eso valorar si merece la pena la inversión o lo que sería el coste-beneficio y si de verdad a pesar de ser una buena herramienta es necesaria o sólo la compro porque la tienen la mayoría.
En segundo lugar, si la respuesta es afirmativa y se hace la inversión, a continuación hay que utilizarlo correctamente, bueno…en primer lugar utilizarlo y luego ya correctamente. Cuantos no ponen la banda de pectoral para el control de la frecuencia cardiaca o el potenciómetro y sólo lo miran en el resumen al llegar a casa (algunos ni eso).
En tercer lugar, tener claro que si tengo que utilizar el dispositivo que sea, para que me ayude correctamente tengo que seguir unas pautas, de poco sirve llevar un pulsómetro o un potenciómetro con una sesión programada para ir entre unas determinadas pulsaciones si después voy a hacer lo que me la gana en esos casos es mejor emplear el dinero en otras cosas.
De todos modos y a pesar de ser unas herramientas que bien utilizadas ayudan y mucho no son imprescindibles (y menos en el deporte no profesional) para mejorar, siempre y cuando se entrene de forma inteligente y se descanse en relación a lo que se necesite y se haya hecho.
Por otro lado, también es cierto que el entrenamiento no tiene que ser algo cerrado, que el deportista tiene que tener también su toma de decisión y en el caso de que tenga un entrenador estar completamente en sincronización con él para sacar el mayor partido. El entrenador debe de ser sobre todo un guía en el proceso pero el “ejecutor” y el que mejor se conoce a uno mismo es el propio deportista.
Al hilo de esto último y de su importancia me gusta poner el siguiente ejemplo: la mayoría de los relojes que se usan para entrenar o competir ya “te dicen” en muchos momentos tu estado de forma actual, pero el reloj entre otras cosas no tiene conocimiento alguno ni de tu fatiga muscular, de si has tenido una discusión con tu pareja ese día y mil cosas más que pueden ocurrir a lo largo de los días, sin embargo, llega el día de entrenar te ha ocurrido uno de los ejemplos anteriores pero el reloj te dice que estás a tope, que es un buen momento para darlo todo y tú con el ánimo por los suelos o estresado a más no poder intentas meter en el cuerpo un entreno super exigente cuando si escuchas a tu cuerpo igual lo más inteligente hubiera podido ser descansar o hacer algo más suave para desconectar…puede pasar lo contrario, el reloj nos dice justo el día de la competición que necesitamos un descanso y limitar la intensidad, pero lo hemos hecho todo bien y además ese día nos encontramos como nunca pero dejamos que nos condicione negativamente creyendo al reloj en lugar de a uno mismo y de ahí el “peligro” que tienen los dispositivos si no gestionamos bien todo.
Una de las cosas que en mis años como entrenador veo con frecuencia es que a muchos deportistas cuando toca ir fácil o no quieren o no saben ir fácil, algunos por la creencia de que sólo te hace mejorar lo que te hace sudar o hiperventilar, otros por inexperiencia y que todavía les cuesta o el límite entre ir fácil o moderado es pequeño y otros por el ego de subir a las redes sociales un entrenamiento a esas intensidades y el que pensaran los demás (esto no os imagináis el daño que está haciendo). Esto no sería un problema cuando uno tiene claro su objetivo, si sólo quieres salir sin tener en mente una competición en la que quieres hacerlo lo mejor posible no pasaría absolutamente nada (con lo que no te haría falta ni entrenador ni la mayoría de dispositivos) pero si lo es cuando además de tener unas metas y querer llegar a ellas queremos entrenar como los profesionales por así decirlo o presumir de ello.
«Fácil es fácil».
Una de las muchas diferencias entre los profesionales (la mayoría) y los amateur es la disciplina, un atleta keniano del máximo nivel el día que tiene que ir fácil va fácil y si de repente se encuentra una cuesta con demasiada inclinación y tiene que caminarla la camina, sin embargo, un “ficticio” amateur en esta misma situación o te hace la cuesta como si mañana acabase el mundo o en una sesión así te dice que se encontró por el camino con alguien y claro no era plan de ser menos que la súbita aparición con lo que el entrenamiento que tocaba no tiene nada que ver con lo programada e incluso ya tendrá una posible influencia negativa en lo que que hubiera que hacer en los días sucesivos.
Vuelvo a repetirme, no pasaría absolutamente nada por hacer lo que comento del “ficticio” deportista amateur si tengo muy claro a qué salgo o la consecuencia de lo que estoy haciendo pero volvemos a lo mismo, en esos casos, ¿para que gastarse el dinero en algo que no estoy utilizando para el fin que tiene? Y ojo que soy consciente de que hay que ser flexible en el entrenamiento y como decía antes no tiene que ser algo cerrado pero cuando lo anterior no es un día suelto y es casi más la norma que la excepción es cuando cobra sentido el hilo de esta entrada.
Es curioso también por otra parte que en esta época que vivimos en la que se han hecho los mejores avances en materias como la recuperación o la nutrición nos empeñamos muchas veces en hacer lo contrario. Sólo hay que darse un paseo por el parque o ver los datos de obesidad infantil.
Espero que cada uno podáis hacer vuestra propia lectura y sacar vuestras propias conclusiones de qué necesitáis para llegar a lo que buscáis. Algunas de las mías (no lo he dicho anteriormente pero yo tengo en casa el 90% de los dispositivos que he mencionado) están encaminadas a por un lado escuchar a nuestro cuerpo, no caigáis en la falsa sensación de parecer tenerlo todo controlado gracias a tenerlo todo cuantificado y controlado, en el equilibrio seguramente esté el acercarse lo máximo posible a cumplir nuestros deseos y por otro que tengáis claro que lo que os hará mejores de verdad será entrenar de la forma más inteligente posible, si no aprendo a entrenar da igual tener los mejores dispositivos del mercado que además de perder el dinero me haré tan dependiente de ellos que el día que en mitad de un entreno me falle alguno no sabré que hacer, no podemos dejar que nos ocurra e incluso la mejor de las compañías puede ser la mejor vitamina.
En esta ocasión no se me ocurría una canción que además de gustarme fuera la mas apropiada con la entrada con lo que he decidido poner una que me gusta como único motivo, no es mi intención echaros del blog con la música como con la última que se pone para desalojar un pub, espero que la disfrutéis tanto como yo.
Muchas gracias, eskerrik asko, grazas y gràcies a todos por llegar a la última línea y hasta la próxima.

Hola hola
Interesante post para los que nos gusta el deporte y el día a día deportivo.
Simplemente remarcar lo que has publicado, no soy un experto ni mucho menos, pero escribo desde mis experiencias personales, y afirmo que cada vez los deportistas nos hacemos más dependientes de herramientas que ayudan dependiendo del contexto individualizado de cada uno, y esa es la variable más global que abarca todas las demás, y es, que cada persona tiene sus circunstancias, se prepara para determinada competición/exámen/prueba, con un determinado tiempo hasta la fecha, otros no tienen fecha-objetivo, sino que quieren mejorar sus marcas o sensaciones, luego entran otro tipo es variables más “del día a día” que yo les llamo, y no son otras que las que tú has mencionado, como tú situación con tu pareja, con tu familia, el estrés, los nervios, el descanso… y todos estas variables, bajo mi punto de vista, quedan englobadas al contexto individual de cada persona en el momento que debes, o tienes planeado entrenar, y, en torno a esas variables es interesante emplear algunas de las herramientas que has mencionado u otras.
Escrito este versículo de la biblia, finalizo este texto que llego tarde al estudio por culpa de leer este interesante post
Un abrazo fuerte Rober, eres un genio.
Saludos!
Muchas gracias por tu comentario Espi. La verdad que podría añadir todo lo que has dicho y de la forma que lo has dicho a la entrada del blog, no podría estar más de acuerdo.
Que pases un buen día y muchas gracias otra vez.