Buenos días, tardes o noches ¿de calor? ¿de frío? depende de cuándo lo leas y dónde estés…
Ya iba siendo hora de volver a aporrear el teclado durante unos párrafos, y la verdad es que aunque siempre tengo muchos temas interesantes en mente para ponerme a teclear, activa uno el modo procrastinación y siempre acaba apareciendo algo más interesante (que no importante) que escribir (a pesar de estas buenas intenciones iniciales tampoco prometo que no vuelva a pasar tanto tiempo… por si acaso).
Decía que hay muchos temas para escribir que según el momento del año pueden coincidir con algo que esté de actualidad (como sería por ejemplo escribir ahora mismo sobre hidratación durante el entrenamiento en época de calor extremo) o que no tenga que ver con el momento presente como podría ser volver a entrenar después de una lesión de larga duración (algo que puede ocurrir en cualquier época del año), sin embargo, me apetece hablar de algo que es el día a día desde hace mucho tiempo y quiero intentar dentro de lo que pueda poner algo de luz y sobre todo que pueda servir para reflexionar y que no se siga la deriva a la que se va. Es una entrada la de hoy basada solamente en mi opinión personal a diferencia de alguna de las anteriores donde además de mi opinión añado datos basados en la ciencia y aporto bibliografía de la que me nutro para explicar ciertas cosas.
El título de la entrada puesto en forma interrogativa debería tener probablemente sólo una respuesta, además debería ser muy clara y en la que no haya espacio para la duda: “para uno mismo”.
Desafortunadamente cada vez en una proporción bastante elevada de deportistas esto no parece ser lo habitual o al menos eso se desprende y es que debido a la proliferación de las redes sociales y sobre todo a su “mal uso” (desde mi punto de vista) parece ser que cada día que se sale a entrenar es sólo para demostrar algo a los demás y aunque la conclusión o moraleja de todo esto debería ir imagino al final del artículo creo que es importante tenerla ya presente desde ya (tampoco es que vaya a escribir un tomo de la enciclopedia Logos y vaya a extenderme demasiado, que por cierto soy nacido en 1984, entendería que si eres millennial enarques las cejas o algo por el estilo con lo de la enciclopedia) y no es otra que:
«el primer lugar (y ¿el único?) donde debes buscar la aprobación está dentro de ti y no en los demás».
El entorno o nuestra naturaleza parece que nos empuja a buscar un sentimiento de pertenencia social que en muchas ocasiones lo que hace es crearnos falsas necesidades que acaban desembocando en ansiedad, estrés, … y que lo único que hace al final es anularnos como individuos haciendo las cosas sólo para agradar a los demás o directamente para ellos sin valorar si es lo adecuado para ti o no, o si es lo que tú quieres hacer y lo harías de la misma forma de no existir las redes o los demás.
Me voy a explicar un poco mejor metiendo el párrafo anterior en la coctelera y mezclándolo con otros ingredientes cómo el entrenamiento y las redes sociales poniendo varios ejemplos para que se entienda o se vea de forma más clara.
Seguramente la mayoría de los que practicáis deportes tales como ciclismo, triatlón, running conocéis la aplicación Strava, una podríamos llamar red social dónde subir tus entrenamientos y competiciones además de explorar rutas o segmentos, una aplicación que ya tiene varios años y que ha ido evolucionando hasta poder incluso analizar muchos parámetros al detalle (parámetros importantes o no…). En mi opinión Strava lo único que ha ido haciendo es crecer y mejorar con los años pero ha sido el uso que muchos le dan hoy en día lo que ocasiona el meollo digamos de la entrada del blog.
La necesidad constante de compararse con los demás en lugar de con uno mismo, analizar lo que hacen otros (sin tener el conocimiento real de como estaba la persona el día que hizo una determinada sesión) y sacar falsas conclusiones, por ejemplo ver la subida a un puerto de “x” sin conocer si esa persona ese día estaba fatigado, si iba de paseo, que estaba buscando en esa subida, … y pensar que como la ha hecho más despacio que uno, concluir que somos más veloces que él, lo cual es algo parecido a lo que pasa en las competiciones cuando sin conocer a una persona pero sólo por el hecho de haber coincidido dos carreras y quedar por delante suyo nos hace ya garantes de superioridad eterna ante él aunque luego el día que nos supera pensamos que ha sido un fracaso nuestro en lugar de hacer autocrítica y que nos de por pensar que quizás las dos ocasiones anteriores en las que quedamos por delante a lo mejor era el otro deportista el que o bien porque hubiera tenido una mala semana, le hubieran pasado cosas que desconocemos en carrera, durmió mal, etc. era alguien que tenía más nivel que nosotros, algo que acaba en frustración y todo por no mirar si nuestro rendimiento ha sido el adecuado sin esa imperiosa necesidad de compararse con los demás.
«No analices tu rendimiento sólo desde la clasificación, haz autocrítica»
Sigo con ejemplos recurrentes de Strava, uno de ellos es poner título a los entrenamientos “malos” o “regulares” para que los demás no piensen que somos unos paquetes, por ejemplo: día de mucho viento en contra en el que la velocidad media del entrenamiento ha sido baja hay que dejarlo claramente en el título no vaya a ser…sin embargo esos mismos son los que el día que el huracán Katrina sopla a favor no hacen mención a las condiciones meteorológicas para explicar su rendimiento a la velocidad del sonido (lo que en Strava viendo siendo pasar de 30 km/h de media…)
Más ejemplos, como titular “easy run” a un entrenamiento relativamente lento por lo mismo que lo anterior, no vayan a pensar los demás que fui despacio porque no podía ir más rápido…hay que dejar claro que fui despacio adrede y bueno, eso cuando ha sido despacio de verdad pero también tenemos el caso de titular nuevamente con «easy run» a un entrenamiento en el que quizás se echó la bilis fuera pero ocultando datos como por ejemplo de la frecuencia cardiaca, así nuestros queridos seguidores para los que entrenamos pensaran que somos jodidamente rápidos sin gastar una gota de energía, todo esto subiendo el entrenamiento a la aplicación con una mano mientras que con la otra sujetas alguna de las 4 bolsas de hielo que te estás poniendo para recuperarte del “easy run” (lo he exagerado y adornado un poco para darle más contundencia pero creedme que esto ocurre). Y es que ¿quién debería decirnos a cada uno que hemos ido despacio o rápido?
Otro ejemplo muy repetido es el de apagar o pausar el ciclocomputador al entrar en una ciudad para que no baje la velocidad media…vamos a ver, vamos a ver, momento de pausa y reflexión, ¿de verdad si no publicaseis el entrenamiento o tuvieses Strava pararais de verdad el GPS?
«Actúa libremente, prepárate, toma tus propias decisiones y no dejes de ser tú mismo pensando en los demás».
Estos ejemplos podemos verlos también en otras redes sociales que no son específicamente deportivas pero acompañadas de una foto que no siempre cuenta lo que ha pasado en realidad.
Es una pena el rumbo que ha tomado todo esto porque sin ir más lejos (vuelvo a Strava) es una herramienta que bien utilizada puede servirnos de motivación muchas veces para mejorar o simplemente para salir a hacer deporte. Precisamente ahora que menciono la motivación me gustaría mencionar dos tipos muy importantes presentes en el deporte como son la motivación intrínseca en la que el premio es básicamente nuestra propia felicidad por haber disfrutado de la actividad en si, la que sale de nuestro interior y la motivación extrínseca, aquella entendida desde los premios, el reconocimiento social, … si bien buscar el equilibrio podría ser un ideal teórico (la extrínseca puede ayudarnos a mejorar y sacar también lo mejor de nosotros) siempre podría existir la intrínseca sin la extrínseca buscando sólo nuestra aprobación pero al contrario, poniendo todos los huevos sólo en la extrínseca podríamos seguir siendo los más desdichados del mundo si realmente hacemos las cosas para todos menos para nosotros.
«Insisto nuevamente, a ver si deja poso ¿de verdad harías todo lo que haces si no lo fueran a ver los demás?»
Como no voy a ubicar al final la conclusión porque hoy no está en «el sitio normal de las conclusiones», en su lugar voy a poner una frase que leí precisamente en una red social (que cosas eh) y que iría dirigida sobre todo a los ganadores de entrenamientos que decía algo parecido a ”triatletas o ciclistas de Champions, campeones los miércoles y una mierda el fin de semana”. Se la leí al gran Pello Osoro pero no he sido capaz de encontrarla para ponerla al pie de la letra.
Así que mi recomendación siempre es que disfrutéis de lo que hagáis sin importar lo que puedan pensar los demás, se puede disfrutar y ser competitivo a la vez, no son cosas excluyentes, el afán de superación personal debería ser algo que nos empuje siempre de forma positiva pero siempre teniendo nuestra aprobación.
Y con esto me despido hasta la siguiente, si has llegado hasta aquí muchas gracias por ello y si te has quedado en el principio al menos espero que la moraleja de hoy sea algo más que una urbanización de Madrid.
