Buenos días, buenas tardes y buenas noches, en cualquier caso ya otoñales (al menos en Europa).
Vamos allá con unas nuevas líneas más o menos ordenadas y con un tema que puede ocurrir tanto en el ámbito laboral como en el deportivo aunque yo me voy a centrar en el segundo, me estoy refiriendo al no sé si famoso o no, síndrome del quemado aunque más conocido como burnout.
Estamos a principios de octubre y aunque muchos están empezando su temporada otros muchos todavía no la han finalizado pero ninguno de los casos está a salvo de poder incurrir en un burnout. Podría parecer más lógico en el caso de los segundos que de los primeros pero un ejemplo de estos muy recurrente es no haber bajado el pistón al acabar la temporada y enlazar la siguiente como una prolongación de la anterior, con lo que puede llegar un momento de agotamiento que no tiene porque ser físico y acabar explotando (con esto no quiero generalizar, como siempre cada persona y sus condiciones son diferentes y lo que vale para uno no tiene porque ser el manual que aplicar el resto).

Acabo de empezar y ya me voy a Úbeda y sus cerros… aunque se pueda intuir por su nombre el síndrome del quemado viene a ser un problema psicológico caracterizado tanto por el estrés y agotamiento mental o emocional que puede provocar la actividad deportiva que realizamos como por la fatiga en que ello deriva que puede ser puntual (estaríamos refiriéndonos a una fatiga aguda) o prolongada en el tiempo (fatiga crónica).
Cabe decir que caer en un estado de fatiga crónica trae aparejados otros problemas y de diversa índole como son físicos, inmunológicos, bioquímicos o los ya mencionados psicológicos de los que no todos tienen fácil ni la misma solución.
No voy a descubrir ahora los infinitos efectos y beneficios del deporte o la actividad física, en ocasiones de hecho sería la tabla de salvación después de una agotadora o estresante jornada laboral pero ninguno estamos a salvo de tropezar con el síndrome (tanto deportistas profesionales como populares) porque la línea a veces es muy fina y balancearse sobre una línea así puede hacer que se caiga del lado equivocado (aunque caerse de la linea quizás es ya aterrizar en el lado equivocado a no ser que haya una colchoneta debajo como la de los funambulistas) pero si sería interesante detectar de antemano signos o señales que nos pueden estar avisando como por ejemplo la falta de motivación o de energía, no disfrutar de la propia actividad, estar irascible, irritado constantemente y a la defensiva, cometer un mayor número de errores en comparación con actuaciones anteriores, distanciamiento emocional y despersonalización tanto de las personas que le rodean en el ámbito deportivo como de las personas que quiere y que le quieren además de no sentirse realizado derivando en una total perdida de confianza.

Hace poco aunque no tenga que ver del todo escuché varios ejemplos que pueden ayudar a comprender ciertas cosas. Por ejemplo, has tenido un día increíble en el trabajo, te han ascendido, llegas a casa y tu hijo te dice que le han expulsado del colegio te lo tomarás de un modo totalmente diferente a que si tu hijo te dice lo mismo al llegar a casa y encima ese día te han despedido. Pues hilvanando un poco todo, si nos ocurre algo negativo en el trabajo o hemos discutido con nuestra pareja puede darse el caso que además ese día toque algo exigente en el entrenamiento y que no seamos capaces de sacarlo adelante creándonos una frustración todavía mayor que derivará probablemente en un pensamiento negativo acerca de qué estamos haciendo y si merece la pena (quizás lo mejor ese día es tomarse un descanso o hacer un entrenamiento más relajado y que nos ayude por otro lado a desconectar).
Lo anterior puede ir en doble dirección, que haya salido un entrenamiento horroroso y que ese malestar nos lo llevemos a casa afectando a las personas que no tienen culpa ninguna, por eso es muy importante discernir una cosa de la otra y además priorizar (esto último es algo que hay que tener en cuenta ya desde el principio en el que nos embarcamos en algo).
Para caer en un burnout no es necesario entrenar 20 horas a la semana, se puede producir con muchas menos ya que vendrá motivado en parte por las expectativas creadas con anterioridad y si se están cumpliendo o no, incluso pueden cumplirse pero la bomba puede estallar igualmente. También puede ser que el problema venga del ámbito laboral pero dónde realmente afecte sea en la practica deportiva o dónde pudieras notarlo más (y viceversa).
En el título de la entrada he incluído el sobreentrenamiento que no va a tener apenas espacio a lo largo de los párrafos (de hecho se merecería una entrada más adelante sólo para el) y no es lo mismo que el burnout pero es también uno de los factores que pueden originarlo o una de las múltiples puertas de entrada al mismo. Generalmente es algo multifactorial y sería la suma de varios factores los que acaben por inducirnos y atraparnos.

Tanto las presiones auto impuestas como las del entorno (o lo que a veces nosotros pensamos que piensa el entorno) son otras de sus puertas. Hace tiempo le escuche decir a una psicóloga llamada Marian Rojas Estapé que el 90% de las cosas que pensamos no sucede, que cuerpo y mente no distinguen lo real de lo imaginario con lo que se activa el mismo mecanismo de defensa para ambas situaciones, con lo cual estoy 100% de acuerdo y lo que estemos pensando que piensan otras personas (sin saberlo realmente) nos puede condicionar exactamente igual lo piensen o no.
«El 90% de las cosas que pensamos no sucede».
Marian Rojas Estapé.
Y como no, dormir poco y mal (o mucho y mal) además de no recuperar adecuadamente es otra capa o otro piso más del bocadillo y suele ser por desgracia algo de lo más habitual. Ese ansia por sacar la sesión de entrenamiento si o si y a cualquier precio sólo servirá (y quizás ni eso) para un alivio momentáneo al estar orgullosos de haberlo sacado (pero que sepáis que eso son las endorfinas y que tras la subida viene…).

Con todo esto parece que estoy pintando el peor de los cuadros pero simplemente lo que quiero tratar hoy es dar a conocer un problema que está ahí, que con las herramientas y el conocimiento adecuado no aparezca y se pueda disfrutar al 100% de lo que a cada uno le guste hacer pero sin desconectar de la realidad en la que vive porque si bien en el momento uno puede no darse cuenta cuando sucede igual mañana ya es tarde.
Peeeeeero lo bueno es que en esta vida no sólo se pintan cuadros feos, por suerte también se pueden pintar cuadros preciosos con lo que además de que se puede prevenir el burnout, en caso de que ocurra también se puede revertir probando distintas soluciones:
- Tomarse un descanso: depende del estado del deportista quizás con disminuir las horas o las exigencias de la actividad podría ser suficiente o por el contrario parar la actividad por completo, desconectar y tratar de disfrutar de otras cosas. Volver cuando se esté preparado pero tras un aprendizaje para no caer nuevamente en lo mismo.
- Dale más tiempo a las personas que lo merecen, seguro que además de disfrutarlo te hará aprovechar mejor el tiempo que dispones para entrenar y con mejor humor siempre.
- Cambiar el foco o replantear las expectativas: no pasa nada, nos hemos equivocado, no llegamos a lo que queríamos pero no por falta de entrenamiento o de tiempo, hay solución, si practicas la actividad es porque te gusta el mero hecho de hacerla, sigue disfrutando y tomándotelo en serio pero que nunca se convierta en un foco más de estrés, no la veas sólo como un resultado y si como un proceso.
- No tener miedo de reconocerlo y contactar con un profesional como son los psicólogos para que nos den las herramientas necesarias tanto para darle la vuelta a la situación como para que nos aporte una estrategia de prevención y además de eso escuchar a nuestro entorno cuando nos estén avisando, de verdad, más que pensar el típico “no lo entenderías” quédate con que saber escuchar además de una aptitud también es una actitud.
El deporte tiene o debería tener muchas más cosas buenas que malas, de nosotros depende aprovechar las infinitas buenas y deshechar las malas.
¡Ah! Y ya sé que he dicho que me iba a centrar en el burnout del ámbito deportivo pero no puedo no decir que la actividad física sería una de las herramientas de prevención o solución en el ámbito laboral (no podía estar tantas líneas tirando piedras contra mi tejado).
Espero que con estas pinceladas sin haberme metido en términos o conceptos demasiado técnicos que te hayas podido hacer una idea de lo que es el síndrome del quemado. Si alguna vez te has visto reflejado en las situaciones que he ido exponiendo espero que te sirvan de ayuda para no volver recaer y si no has pasado por ello al menos conocerlo para prevenirlo (los deportistas profesionales pueden tenerlo algo más complicado porque su fin de mes o su contrato depende en muchos casos de sus resultados a corto plazo) porque si no hay salud mental lo que acompaña a eso suele venir más en los cuadros feos que en los hermosos.
Y como empecé en la entrada anterior a poner música y ha gustado esta entrada no puede ser menos y además relacionada con la salud mental.
¡ Hasta la siguiente ávidos lectores !
BUCETA, JM. (2020). Psicología del deporte de alto rendimiento. Dykinson.
GUTERMAN, T. (2004). Burnout en deportistas. Recuperado de: https://www.efdeportes.com/efd74/burnout.htm
MILLER, L. (2022). Understanding how athlete burnout happens and how to prevent it. Recuperado de: https://www.trainingpeaks.com/coach-blog/understanding-burnout-how-prevent/
