AGUJETAS, ¿AMIGAS O ENEMIGAS?

AGUJETAS, ¿AMIGAS O ENEMIGAS?

¿QUÉ SON?

Quizás si os las presento como DOMS: delayed onset muscle soreness (dolor muscular de aparición tardía), (Derbi, 1989) o mialgia (dolor muscular) diferida muchos no sepáis de que hablo en cambio si me refiero a ellas como agujetas a la mayoría le cambiará el gesto porque además de conocerlas habréis convivido con ellas en varios momentos de vuestra temporada, y por raro que parezca muchos de vosotros (si si, muchos) incluso habéis deseado tenerlas (espero con esta entrada aclarar que no es ni bueno ni deseable aunque en determinados momentos sea “normal”).

Aprovecho que muchos estáis empezando o a punto de retomar vuestros entrenamientos después de un periodo de inactividad para hacer la primera entrada de contenido de verdad en el blog (mi historia o la presentación del blog no es que sean un chiste, pero no puede ser comparable), y es justo en estos momentos cuando puede ser común padecerlas.

Seguramente no hay mejor y más sencilla definición de las mismas que la traducción vista entre paréntesis al inicio de la entrada y aunque con el tiempo hemos ido conociendo más detalles sobre los mecanismos que las desencadenan, todavía sigue existiendo mucha confusión sobre ellas. 

¿POR QUÉ Y CUANDO APARECEN?

Están inducidas por el ejercicio y su síntoma más “famoso” es el dolor a nivel local en la región muscular ejercitada y sometida a un estrés o sobre esfuerzo. Como decía, es frecuente que aparezcan al inicio de la actividad o cuando se empiezan a ejercitar músculos que no están acostumbrados al ejercicio (famosa la frase de que “gracias a las agujetas conozco músculos que no sabía que tenía”). También cuando dicho esfuerzo ha sido realizado sin control y durante un tiempo mayor del necesario independientemente del momento del año. El trabajo excéntrico excesivo es otro de los motivos por los que pueden aparecer.

Aparecen generalmente a las 12-24 horas posteriores al ejercicio (aunque algunos pensareis que a veces os aparecen al minuto o al instante) pero pueden manifestarse incluso a las 48 horas y durar 2-3 días (antes de que me digáis que no, que alguna vez os han durado 4, 5 días o una semana y no os lo niego, decir que hablo de forma general, y como en muchas cosas en esta vida siempre hay excepciones).

ALIVIO

Repetir el mismo ejercicio que las provocó o ejercicio aeróbico de intensidad moderada suele aliviarlas o reducirlas ligeramente, lo que podéis estar seguros al 100% que no funciona (y lo siento por las fruterías) es tomar agua con limón, agua con azúcar y limón, agua con azúcar o cualquier tipo de brebaje con dicha intención. Parad a pensarlo un segundo, ¿alguna vez de las que lo habéis tomado (porque lo habéis hecho más de una y dos veces y yo también, pero porque me lo dijo mi abuela hace 20 años y como son tan sabias…) milagrosamente ¿han desaparecido? aquellos que no podéis lavaros la cabeza cuando las tenéis en los tríceps y no sois capaces de subir los brazos para darle varias pasadas al champú ¿habéis tomado el brebaje y se han esfumado? ¿a qué no? Pues aquí tenéis uno de los mitos más afamados en cuanto al ejercicio y que es totalmente falso.

Otra de las cosas que se suele  pensar que funciona es estirar, no sé por qué una gran mayoría piensa que los estiramientos son la solución a todos los males: para las agujetas, para un tirón, para un golpe, para un catarro… Una de las teorías más aceptadas es que las agujetas son o están asociadas a micro roturas de las fibras musculares, por tanto no tendría sentido estirar algo que «está roto».

DESMITIFICAR

Y aprovechando el mito del agua con limón quiero pasar a desmentir otro tipo de creencias que hay sobre las agujetas.

Frases como “sin dolor no hay gloria”, «si no tienes agujetas es que no lo has hecho bien”, “nunca tengo agujetas, así que debo hacerlo todo mal”… a no ser que seáis aficionados al dolor (no quiero emplear el término que a la mayoría le puede estar viniendo a la mente) NO SON BUENAS, y aunque por un lado pueden llegar a ser un mecanismo de defensa para no caer en una lesión más grave no dejan de ser micro lesiones musculares, y en ningún caso debe tomarse como un indicador de haber entrenado bien, todo lo contrario.

Así que no pretendáis vivir eternamente con agujetas, conoceros a vosotros mismos y aprended a detener el ejercicio a tiempo o no subir la intensidad bruscamente, para eso existen los principios del entrenamiento y en este caso el INCREMENTO PROGRESIVO DE LA CARGA.

NO SE PUEDE QUERER HACER DEMASIADO, DEMASIADO PRONTO.

Que tengáis un feliz fin de semana y hasta la siguiente entrada.

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